Cada estación del año trae sus encantos y sus cambios, tanto en la naturaleza como en la forma como nos vestimos. Muchos no se dan cuenta, pero en el invierno, la falta de luz solar – a raíz de sus días más cortos y grises – genera también un cambio en la producción de melatonina (hormona producida por el cerebro durante la ausencia de luz o durante la noche), y eso hace que muchas personas también actúen distinto, porque sienten más cansancio, somnolencia, indisposición o “flojera”. El frío y esas sensaciones hacen que mucha gente se quede más adentro de la casa que afuera.

Por eso, los días de invierno son buenos para que disfrutemos ambientes internos acogedores, acompañados de una rica taza de chocolate caliente o una copa de vino, además de una manta calientita o una buena compañía. Los días fríos también son una buena forma de crear momentos agradables y relajados de forma creativa, creando, por ejemplo, reuniones caseras para recibir a los amigos.

Por eso, la decoración no sólo puede como debe ser repensada en esta época, buscando lo acogedor en almohadas, mantas, objetos acolchados o que imiten la piel de animales, entre otras piezas que puedan calentarnos y traer comodidad. La elegancia de esta estación está también en las luminarias, ubicadas en puntos específicos para traer un bienestar visual, sin excesos. Lámparas de mesa – como la elegante Riviera, hecha en cerámica, o luminarias de piso, como la Cancún, ambas desarrolladas por el diseñador Mauricio D’Ávila, de Geo Luz & Cerámica – son buenos ejemplos de lámparas que le añaden calidez a los ambientes.

Ese tipo de luminarias es perfecto para componer el ambiente, cuando la intención es crear una “media luz” para ver una película, escuchar música o para deleitarse con un fondue o una receta especial, acompañada por bebidas seleccionadas – sea con una pareja o en familia y amigos. Pero es importante buscar bien el tipo ideal de lámpara para el efecto de iluminación deseado y dónde ponerla. En esos casos, los puntos de luz traerán la elegancia del invierno, a los que se pueden sumar algunas románticas velas sobre la mesa o en algunos rincones estratégicos, sin excesos y con seguridad.

Fuente: Alessandra Sabbag e Euracy Campos
Assessoria Estilo Press

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